Pantone guide to communicating with color

Leatrice Eiseman
Grafix Press 2000
144 páginas

Puede interesar...
*Personas que tengan que comunicar información y el color les pueda ser una herramienta útil
*Los que quieran entender un poco mejor el significado psicológico de cada color

No interesa a…
*Los que busquen un tratado artístico
*Los amantes de la erudición
*Los apasionados del análisis o de los métodos científicos

Como bien dice el título es una guía. No es un ensayo ni un tratado. El libro es un repaso sobre qué comunica cada color: el lenguaje no escrito del color. La autora es una autoridad en la materia. Leatrice Eiseman es directora del Instituto Pantone. Ha escrito cinco libros sobre el tema. Eiseman va haciendo un comentario sobre lo que comunican los diferentes colores del arco cromático y haciendo una descripción de qué transmite: el azul comunica confianza; el amarillo, brillo; el naranja, vitalidad. Hay una larga colección de adjetivos para cada uno. Dedica unas cuatro páginas a cada uno de los colores. Al final de cada capítulo, aconseja para qué puede funcionar: paquetería, carteles, anuncios… Se trata, sobre todo, de consejos para profesionales del marketing, aunque, desde luego, es información útil para HCI, periodistas, o personas que tengan que realizar ilustraciones, prototipos, presentaciones…
Es más apropiado para una persona que quiera ganar 15 segundos de atención en un supermercado o conseguir que los clientes introduzcan su tarjeta de crédito en una web que para alguien que quiera comprender a Van Gogh. Los amantes del genio holandés no encontrarán ni una sola palabra referida a Van Gogh en el capítulo sobre el amarillo. El libro se dedica más bien al arte práctico.

La parte más interesante del libro no es la que visita los colores aislados. Quizá sea rmás práctica y más innovadora la parte que se centra en las cualidades expresivas de las combinaciones de colores. Eiseman propone una serie de atributos: robustez, romanticismo, poder.. y a continuación propone paletas de tres colores que pueden transmitir esas ideas. La autora nunca cita a Josef Albers, pero hace un repaso muy útil sobre combinaciones de tres colores. Esos colores tienen su número Pantone que los identifica.

El lector, quizá educado en la teoría de que para gustos son los colores, se puede preguntar sobre la autoridad de Eiseman. En muchos capítulos las afirmaciones se basan en investigaciones o en hechos incontestables: por ejemplo, los coches rojos tienen más posibilidad de tener multas por exceso de velocidad. Hay estudios científicos sobre las reacciones biológicas al rojo. Pero en la mayor parte de las ocasiones habrá que fiarse de la experta.

Muchas páginas contienen en un recuadro un hecho interesante sobre el color; por ejemplo, un estudio descubrió que una palabra escrita en color tiene un 78% más posibilidades de ser recordada que si está escrita en blanco y negro.
Las diferencias culturales no son observadas; la autora afirma que cada vez tienen menos importancia.
Quizá se pueda criticar que el libro es un poco simplista en ocasiones. Si bien es cierto que el género humano se comunica gracias a simplificaciones; lo cierto es que quizá no sea muy serio calificar décadas enteras por un solo tono. Por ejemplo, todo lo que se dice de los años 30 es que es la década de los pasteles. 

Es un libro más para mirar que para leer. Las páginas están cuidadosamente ilustradas, de manera que corroboran y acompañan la calificación que se hace de cada color. Los ejemplos provienen sobre todo de páginas de publicidad gráfica. Alguna vez, se usan portadas de revista. Está muy bien editado. Usa cuatricromía pero muy bien lograda.

El libro puede ser bastante enriquecedor para personas que tienen que transmitir mensajes, quizá sólo tienen 20 colores en su vocabulario y olvidan una herramienta tan directa y tan rápida como el color. En ese sentido, es un libro tremendamente práctico. Cuando no, es bastante bonito.