El Poder y el reino

 

Gay Talese

Ediciones Grijalbo, 1968

397 páginas

 

El libro es una historia del New York Times. Trata desde sus comienzos hasta 1968. Es una lástima que Galese no haya escrito una continuación hasta nuestros días. Es una historia maravillosa. Se confunden metáfora, narraciones y descripciones líricas. La narración es interesante. Aunque no fuese un libro útil para webmasters, lo recomiendo a cualquiera. Gay Talese que mejor escribe. Pero lo consigue documentándose muy bien. No le falta un sólo dato. Luego pinta todas las metáforas.  Los apartados de finanzas se los podría leer uno como pasatiempos. Es un libro muy ameno y lleno de un fino humor.

 

Realmente Gay Talese construye el libro alrededor de los personajes, va sumando las historias de las personas que hicieron grande a este gran periódico. A la vez, va remachando como era más poderoso que sus rivales porque tenía una plantilla más amplía. Desde luego, Talese tiene muy en cuenta el talento y el trabajo de los fundadores y primeros directores del diario. Talese conoce muy bien sus cualidades, su cuidado extremo por la precisión; su lucha contra todo sesgo político, a veces imposible y toda una serie de leciones que yo creo que pueden ser útiles para el que lleve un web.

 

Leyendo el libro se descubre cómo funciona un periódico. La visión de los distintos departamentos sobre cómo funcionan y cómo interactúan los distintos departamentos. Entre esos departamentos estén los de periodistas y cuenta como conviven los periodistas. Otro de los temas de los que tienen que aprender los webmaster es el de la connivencia con las fuentes. Siempre, el tema recurrente es la consecución de la ecuanimidad, corrección y estilo del periódico. Hay historias de independencia, historias de luchas, pero todo está lleno de una profunda humanidad

 

Una de las anécdotas que cuenta es cuando dejaron de enviarle entradas para los estrenos teatro de los hermanos Shubert, Ochs dijo que compraría el periódico las entradas. Al crítico, Woollcottle negaron la entrada a la siguiente obra de los Shubert. Entonces Ochs dejo de publicar críticas sobre esos hermanos y se negó a que se insertasen sus anuncios.

 

Es un libro agotado y me he permitido extraer algunas frases de Gay Talese

 

“Nuestra voluntad de confiar en quienes se hallan asociados con nosotros lleva consigo deberes correspondientes por parte de las personas en las que confíamos. Estas personas se ocupan de facilitar las noticias al público tienen mayores responsabilidad que los que se afanan en otras direcciones de la vida” (Cyrus Sulzberger, editor del New York Times

 

“por eso entre los trabajadores de la sala de composición se miraba con desprecio a los mecanismos electrónicos que hacían todo mejor que los hombres, salvo la huelga” (pag. 319)

 

(sobre Kauffman) “sin embargo, como suele suceder cuando uno  se toma en serio, o quizá demasiado en serio, su trabajo pronto comenzó a crearse enemigos. Claro está que estos enemigos no se encontraban entre los espectadores, sino entre los empresarios, autores, actores y agentes teatrales de Broadway” (pag. 321 )

 

“Nadie sabía lo que era el cargo de ayudante del subdirector. Nadie y menos que nadie lo sabía el propio subdirector”

 

“Tal vez se pregunten ustedes qué hay que hacer para llegar a ser director general de un gran periódico. Permítanme que les cuente cuál ha sido mi método. Levantarme muy temprano, trabajar mucho y casarme con la hija del dueño. (Cyrus Sulzberger, The New York Times)

 

“Una de las razones que hace esto cierto es la de que, sentados se encuentran algunos de los hombres más inquisitivos del mundo reporteros y redactores habituados a observar una serie de detalles aparentemente insignificantes (…) Además, estos hombres disponen del tiempo necesario para ello, por cuanto el equipo de redacción es muy amplio y hay quienes se preocupan de los asuntos de los demás. Y otra de las razones estriba en que, casi todo lo interesante desde este punto de vista, ocurre bien en la sala de redacción propiamente dicha, bien en la oficina adjunta, en el despacho, incluido el propio Daniel en su camino al de Catledge …